• Hidráulico: Sencillos, constan de un pistón que se encuentra dentro de un cilindro en el que hay aceite que pasa por los orificios de un lado a otro del pistón. Entre sus ventajas, encontramos la ausencia de mantenimiento y la capacidad de aportar más amortiguación cuanto mayor sea la presión.
  • Hidráulico con válvula: a diferencia de los anteriores, éstos poseen unas válvulas que regulan el paso de aceite, ofreciendo un comportamiento más suave.
  • Doble tubo: los más utilizados actualmente, disponemos de dos tipos, presurizados (aceite) y no presurizados (aceite y gas). El aceite realiza el recorrido por el cilindro a través del pistón y de la segunda cámara gracias a una válvula intermedia.
  • Monotubo: formada por dos cámaras de aceite y gas, y un pistón flotante entre ambas.
  • Frecuencia selectiva: dispone de un segundo conducto dentro del mismo pistón, que al recibir presión cierra la válvula, produciéndose un endurecimiento de la suspensión.
  • Reológico: Se trata de un híbrido de suspensión mecánica y electrónica. El aceite contiene partículas metálicas que al aplicar una corriente hace que el fluido se vuelva más espeso endureciendo la suspensión.
  • Regulables en dureza: Modelo personalizable mediante una rosca que regula el paso del aceite, podremos elegir mayor o menor dureza.
  • Regulables en suspensión: sistema de suspensión especial usado en preparaciones tuning formadas por un calderín que hace posible elegir la altura de nuestro vehículo.
  • Suspensión adaptativa: se trata de una evolución de los sistemas regulables en suspensión; un sistema formado por sensores que modifican el comportamiento de la suspensión en base a la velocidad o estado del asfalto.
  • Suspensión Electrónica Autoajustable: es capaz de adaptarse a la velocidad, estado del asfalto y tipo de conducción adaptando cada amortiguador. De esta manera conseguimos un comportamiento preciso de nuestro vehículo.


*Fuente: LOCTITE TEROSON